La educación médica | Retos actuales ¿Exceso de médicos en Ecuador?
- Dr. Danilo Mantilla ORL | Centro DM ORL
- 31 mar 2025
- 5 min de lectura
Actualizado: 16 abr
(Publicación original: abril 2025, última revisión: enero 2026)
La situación de la educación mĆ©dica en nuestros paĆses, se ha visto expuesta a muchos factores y cambios en los Ćŗltimos aƱos. La sobrepoblación de mĆ©dicos ha ido en desmedro de la calidad de la atención en salud que se brinda a la población en muchas circunstancias. Hemos sido testigos Ćŗltimamente, de tratamientos alternativos que poco beneficio brindan a la salud del paciente y que, incluso, pueden causarle daƱo.

En Ecuador, la tasa de mĆ©dicos por cada 10.000 habitantes es de 38,47, siendo esta cifra el doble de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). SegĆŗn el sitio ā”ļøĀ š El Educador, "la oferta de profesionales en medicina supera considerablemente la demanda, lo que se traduce en que solo 3 de cada 10 personas que se gradĆŗan con tĆtulo de medicina logran obtener un empleo. Esta situación es agravada por la existencia de 30 facultades de Ciencias MĆ©dicas y de la Salud en el paĆs, las cuales contribuyen a la saturación del mercado y a la dificultad para encontrar plazas en el internado rotativo y la medicatura rural."
Considerando lo antedicho, nos pareció interesante lo referido por el Doctor Philip Prohaska, Médico Infectólogo de Brasil, a quien presentamos nuestro respeto y consideración, y, de quien nos permitimos transcribir sus opiniones:
"EL DECLIVE EN LA FORMACIĆN MĆDICA
En el pasado, estudiar Medicina era una vocación, una misión. Los estudiantes se formaron en los pasillos de los hospitales, aprendiendo directamente de los pacientes, de los profesores y de los desafĆos reales de la prĆ”ctica mĆ©dica. No habĆa glamour, no habĆa espectĆ”culo. Hubo trabajo duro, noches sin dormir, turnos agotadores y una satisfacción genuina por salvar una vida o hacer un diagnóstico difĆcil. Hoy, ese escenario ha cambiado, y no para mejor.

Actualmente, la carrera de Medicina se ha reducido a un espectĆ”culo teatral, donde la apariencia y las ceremonias superan la esencia de la profesión. El primer cambio visible es la ceremonia de la bata blanca, que transforma un sencillo ritual de iniciación del curso en un evento digno de una ceremonia de premios de Hollywood. Los estudiantes, antes de tocar a un paciente real, se ponen batas blancas inmaculadas en medio de apasionados discursos y producciones profesionales de fotografĆas y videos. Se convirtió en un evento de autopromoción, donde el simbolismo de un instrumento de trabajo (bata y estetoscopio) se transformó en un trofeo de estatus.
En los aƱos de formación la superficialidad continĆŗa. En lugar de ver pacientes reales, muchos estudiantes reciben formación con maniquĆes y simulaciones. El toque humano, la complejidad de los signos clĆnicos y la experiencia visceral de tratar con un paciente en apuros han sido reemplazados por maniquĆes de silicona en habitaciones con aire acondicionado. Las universidades, sin infraestructura hospitalaria propia, dejan a los estudiantes desplazados, realizando prĆ”cticas superficiales e incontinuadas en unidades de salud improvisadas. El estudiante de medicina, que antes acumulaba turnos y experiencias en salas, hoy acumula selfies y publicaciones en redes sociales.
Consultorios externos con quince a veinte estudiantes donde a nadie le interesa escuchar la historia del paciente y se les instruye a solicitar varios estudios "complementarios" antes incluso de saber cuĆ”l es la queja del paciente. Buscan llegar al diagnóstico directo a travĆ©s de algĆŗn valor alterado de laboratorio en lugar de interrogar, analizar y procesar la información que les permita confirmar o complementar y buscar los mejores exĆ”menes para la queja del paciente. No saben lo que es semiologĆa ni propedĆ©utica, ni anamnesis, ni el examen fĆsico. O incluso desplazan la responsabilidad de la anamnesis y el examen fĆsico al especialista, ya que como mĆ©dico general no es mĆ”s que un ignorante con sello.
Y el culto a la superficialidad no termina ahĆ. Ahora hay eventos para cada etapa de la carrera: fiesta del 30% de la carrera, fiesta del medio mĆ©dico, ensayos de graduación incluso antes de las prĆ”cticas. Y las clases, que ya de por sĆ no estĆ”n muy bien impartidas, a menudo son salteadas en nombre de compromisos sociales. Los estudiantes salen de los cursos mĆ”s preparados para organizar una fiesta que para interpretar un electrocardiograma.

Y cuando llega la Ć©poca de la graduación, el espectĆ”culo alcanza su apogeo. Lo que una vez fue una ceremonia sencilla y solemne, que celebraba el final de aƱos de duro trabajo, ahora se ha convertido en una producción cinematogrĆ”fica. Bandas famosas, salas lujosas, fiestas que costaban sumas astronómicas āa menudo financiadas por los propios padresā pasaron a ser mĆ”s importantes que el propio diploma. La gloria efĆmera del festejo supera el peso y la responsabilidad de un Registro Profesional (RCM) reciĆ©n obtenido.
Este vaciamiento de la esencia de la carrera se refleja directamente en la calidad de la formación mĆ©dica. La falta de preparación es evidente. Los mĆ©dicos jóvenes llegan a los hospitales sin saber interpretar una radiografĆa bĆ”sica, sin la confianza para brindar atención inicial de emergencia y sin la experiencia necesaria para comunicarse con los pacientes y sus familias. El razonamiento clĆnico, antes moldeado por la prĆ”ctica constante, ha sido reemplazado por protocolos memorizados y una dependencia de aplicaciones y herramientas digitales.
Vivimos la medicina por ósmosis, la mĆ”s peligrosa de todas. Basado en lo que escuchamos y no en lo que deberĆamos haber leĆdo o estudiado. El "storytelling" de la medicina seduce a mentes dĆ©biles y oportunistas para crear teorĆas de posverdad, ya que la medicina tradicional no genera gustos, ni acciones, ni status en el nuevo orden mundial. Estamos a bordo del ballenero en busca de una ballena blanca inexistente y cegados por la psicosis, destruyendo todo lo que nos rodea.

Graduarse en Medicina no es cuestión de fiestas, batas ni fotos profesionales. Se trata de Ć©tica, dedicación, empatĆa y capacidad tĆ©cnica. La bata blanca no es un sĆmbolo de status: es un sĆmbolo de responsabilidad. Los estudiantes necesitan regresar a los hospitales, a las camas, a las salas. Necesitan aprender del paciente, no de un muƱeco de plĆ”stico. Necesitan reverenciar el conocimiento mĆ©dico y no el brillo artificial de una graduación lujosa.
La medicina debe volver a ser una profesión y dejar de ser un espectĆ”culo. Porque quienes sufren esta degradación no son sólo los mĆ©dicos no preparados, sino tambiĆ©n los pacientes que les confĆan su vida. Y esto, mĆ”s que un error, es una tragedia.
Dr. Philip Prohaska
Médico Infectólogo de Brasil
CRM/PE 16.738 / RQE 1.338"
Hasta aquĆ lo referido por el Dr. Prohaska. Como mĆ©dicos, estamos expuestos a retos, no nos cabe duda alguna que el futuro serĆ” el mejor, aprendiendo como siempre de nuestros errores y, reforzando humildemente nuestros aciertos, asumiendo, dĆa a dĆa, que somos unos eternos estudiantes que buscan el bienestar de nuestros pacientes.
Dr. Danilo Mantilla
ā Especialista en OtorrinolaringologĆaĀ General y PediĆ”trica
ā Experto en Medicina Basada en EvidenciasĀ e Investigación
ā Ā Cirujano endoscópicoĀ de la nariz y senos paranasales.
ā Ā MicrocirugĆaĀ larĆngea y de cuerdas vocales
ā Ā CirujanoĀ de OĆdos, Nariz y Garganta (Laringo-faringe)
ā Miembro Activo de la "American Academy of Otolaryngology Head and Neck Surgery" de los EEUU
ā Ā Centro de Especialidades MĆ©dicasĀ | Centro DM ORL | Centro de Diagnóstico MĆ©dico de OtorrinolaringologĆaĀ | ClĆnica del Tinnitus | ClĆnica del VĆ©rtigo | ClĆnica deĀ Meniere
ā Ā Distrito Metropolitano de QuitoĀ - Ecuador
Ā
Un cordial saludo.
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